Prepárese.

  • Fije una fecha para dejar de fumar. Haga su mejor esfuerzo para cumplir con este compromiso, no lo posponga. Diversos estudios han demostrado que la cesación abrupta es mucho más exitosa que la reducción gradual. Así que en la fecha que fijó, no consuma ningún cigarro, ese será su primer día libre de tabaco.
  • Cambie su medio ambiente. Deseche TODOS los cigarros, encendedores, ceniceros y todas las cosas que le recuerden fumar, tanto en su casa como en su lugar de trabajo. Si hay algún sitio en el que acostumbraba fumar como un sillón o frente a la computadora, trate de cambiarlos de ubicación.
  • No permita que las personas fumen en su casa. Si esto no es posible mantenga su distancia, retírese discretamente de los grupos de fumadores. Recuerde que esto no será para siempre, únicamente lo debe hacer mientras se siente tentado por el antojo de fumar.
  • Recuerde las ocasiones anteriores cuando intentó dejar de fumar y piense en lo que funcionó y en lo que no funcionó. Cada intento de cesación es distinto, si hasta ahora no lo había logrado, ésta puede ser su oportunidad de hacerlo.
  • Manténgase ocupado, si siente deseos de fumar cambie de actividad, lo importante es que se distraiga.
  • Una vez que ha tomado la decisión, no fume--¡NI SIQUIERA UNA BOCANADA!