¿Vacuna contra el tabaquismo?
Un nuevo capítulo en la historia del tratamiento de las adicciones.

Extracto de la Gaceta de la Facultad de Medicina.
10 de junio del 2003. pp 10 y 22.


Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez, Departamento de Farmacología-
Clínica Contra el Tabaquismo-Facultad de Medicina, UNAM


El área de prevención y tratamiento de las adicciones se ha transformado en uno de los campos del conocimiento más activos, debido al incremento a nivel mundial del número de usuarios tanto de drogas legales como ilegales.

Desde la década de los 80`s se han realizado investigaciones para obtener vacunas contra drogas como la heroína, sin embargo debido a que ésta fue rápidamente desplazada por otras drogas como la cocaína, es hasta principios del año 2000 cuando se retoma la investigación al respecto, pero ahora encaminada a drogas legales como la nicotina.

La vacuna contra la nicotina involucra un concepto totalmente distinto a la concepción clásica de las vacunas en las que se utiliza el microorganismo o sus toxinas atenuadas para inducir la inmunidad específica contra padecimientos como tuberculosis, poliomielitis, sarampión, etc. En el caso del tabaquismo se utiliza a la misma molécula que causa la adicción: la nicotina, para inducir dicha inmunidad.

Para elaborar la vacuna contra la nicotina se han debido de salvar algunos obstáculos de orden técnico, por ejemplo la molécula de nicotina es tan pequeña (10 carbonos, 14 hidrógenos y 2 nitrógenos) que en los primeros intentos al aplicarla sola no se producía una adecuada respuesta inmune, por lo que se unieron cuatro moléculas a una parte de la toxina del cólera. De esta manera se forma un complejo de peso molecular considerable que es capaz de inducir la formación de anticuerpos anti-nicotina.

En 1999, se publicaron los primeros resultados de estudios experimentales realizados en roedores a los que se les aplicó una dosis única de nicotina intravenosa de 0.3 mg/kg, posteriormente se les puso en contacto con la molécula de nicotina y se observó que en los ejemplares inmunizados se reducía hasta 64% la cantidad de nicotina que llegaba hasta su cerebro. De esta manera no se producían los efectos de la nicotina a nivel de sistema nervioso central (adicción).

En un segundo trabajo, publicado en 2000, se administraron también a ratas anticuerpos obtenidos de conejos tratados con nicotina. Los resultados fueron similares a los obtenidos en el primer experimento: se reducía notablemente la concentración de nicotina a nivel cerebral y además no había incremento de la tensión arterial ni estimulación locomotora, tal como se observa en los animales control.

Actualmente la vacuna ha concluido la fase preclínica y ya se ha administrado a voluntarios sanos tanto en Estados Unidos como en Europa, sin embargo todavía no se han dado a conocer los resultados obtenidos. Tendremos todavía que esperar.

Se ha mencionado que la vacuna contra la nicotina, por sus efectos, podría ser útil no solamente en la prevención sino también en el tratamiento de la adicción al tabaco, pudiendo utilizarse esquemas combinados con fármacos no nicotínicos como el bupropión de liberación prolongada. En prevención la idea es aplicarla a los jóvenes antes de que hayan probado el tabaco, de tal manera que cuando lleguen a hacerlo no perciban a nivel cerebral el “placer” que produce la nicotina a este nivel.

Todo esto resulta muy promisorio, sin embargo debemos recordar que la adicción es un proceso muy complejo que involucra cambios en la bioquímica y estructura cerebral inducidos por la droga, pero también es el resultado de factores genéticos, culturales, sociales, educativos, etc., los cuales se expresan de manera distinta a través del cerebro de cada individuo. Es por esto que pensamos que la vacuna contra la nicotina no es una “vara mágica” que erradicará al tabaquismo, sin embargo sí es un nuevo recurso terapéutico que indudablemente desempeñará un papel muy importante en la lucha contra el tabaquismo.