El Consumo de Tabaco en las Mujeres ¿Pose o Adicción?. Parte I
Citar como: Ponciano RG, & Morales GV. El Consumo de Tabaco en las Mujeres ¿Pose o Adicción? Parte I. Gac Fac Med 2001; 10 de julio del 2001. pp 8-9.


Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez, Lic. Verónica Morales González, Departamento de Farmacología- Clínica Contra el Tabaquismo- Facultad de Medicina, UNAM.


Los diferentes usos del tabaco a lo largo de la historia, han pasado de tener un fin espiritual y mágico, a formar parte de los intereses meramente comerciales de la industria tabacalera. Esta situación, aunada a los efectos del tabaco en la salud ha provocado que actualmente el consumo de tabaco sea considerado a nivel mundial como la principal causa de enfermedad, invalidez y muerte prematura. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy en día alrededor de 1,200 millones de individuos en el mundo son fumadores y de éstos 200 millones son mujeres.

La relación entre las mujeres y el consumo de tabaco ha llegado a un grado que hasta hace algunas décadas era poco probable, debido al rechazo social existente por muchos años hacia las fumadoras. Fue a partir de 1920 cuando las compañías tabacaleras visualizaron la importancia que el mercado femenino representaba para la industria. Ese mismo año, la American Tobacco Company inició una campaña publicitaria cuyo lema era “ Para mantener una figura esbelta toma un Lucky Strike en vez de un caramelo”, aprovechando el deseo de las mujeres de ser delgadas. Por otro lado, la aparición de estrellas famosas, atletas y figuras de la alta sociedad en anuncios de tabaco, especialmente en la década de los años treinta fomentó la creación de estereotipos alrededor del consumo de cigarrillos.

La Segunda Guerra Mundial marcó un hito importante en el comportamiento de la mujer ante el tabaco y por ende en su consumo. Su incorporación masiva al mercado laboral inició un proceso con miras a la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito social. Si bien antes de la contienda el consumo de tabaco entre la población femenina era apenas perceptible, los cambios sociales provocaron nuevas circunstancias para la mujer donde el fumar le facilitaba la comunicación a través de lo que había sido un código exclusivamente masculino. Esta situación provocó un disparo en la cantidad de fumadoras, a tal grado que al final de esta guerra, el cuarenta por ciento de las mujeres en Inglaterra eran fumadoras, treinta por ciento en Australia y veinticinco por ciento en Estados Unidos.

Para 1964, cuando se publicó el primer reporte del Cirujano General, el cáncer pulmonar era la causa número uno de mortalidad en el sexo masculino y la quinta entre las mujeres. Las noticias acerca de los efectos del consumo de tabaco en la salud, provocaron que las estrategias de las tabacaleras hacia el mercado femenino se reforzaran.

Un ejemplo de ello, fue la campaña de la tabacalera Philip Morris en la que se relacionaba el fumar con el movimiento de liberación femenina, promocionando su marca Virginia Slims con el slogan “Nena, has recorrido un largo camino”. En 1981, en un artículo escrito por el director ejecutivo de la cigarrera R.J. Reynolds describió el mercado de tabaco destinado a las mujeres como “la mayor oportunidad para las tabacaleras”.

Uno de los ejemplos más obvios del manejo de la información por la industria del tabaco fue la campaña de introducción de los cigarrillos Dakota por la R.J Reynolds en 1990. Un plan interno de mercadotecnia reveló que estos cigarrillos estaban destinados a “mujeres viriles” de 18 a 24 años, con bajo nivel educativo, que veían telenovelas y asistían continuamente a bares. El Comité del Cirujano General refirió que este plan estaba “...enfocado deliberadamente hacia mujeres de bajo nivel socioeconómico con alto riesgo de embarazarse”. Esta estrategia dio tal resultado que las estadísticas actuales revelan que este grupo de mujeres no ha disminuido su consumo y además son más susceptibles a continuar fumando durante el embarazo. Un ejemplo más de las estrategias de mercado en torno al consumo de tabaco de la mujer es la reciente creación de la “Vaquera de Marlboro” (Cowgirl), empleada actualmente en comerciales transmitidos en cines de Alemania. En esta campaña como en la del vaquero de Marlboro se destacan valores como libertad, aventura, seguridad y confianza, los cuales según los publicistas serán “una realidad tanto para mujeres como para hombres”. De esta manera las mujeres no sólo representan un foco de atención como consumidoras, sino además su imagen y características son utilizadas a fin de atraer al mercado masculino.

En 1998, el 90% de las películas realizadas en Hollywood incluían escenas de fumadores, la mayoría relacionadas con actividades sexuales y de relajación. Además de esto, en muchos países las tabacaleras patrocinan actividades para atraer a las mujeres como: eventos deportivos, desfiles de modas, exposiciones de arte y otros en los que se obsequian ropa, accesorios o bien se ofrecen cigarrillos.

En Estados Unidos el número de fumadoras se ha incrementado especialmente entre mujeres de estrato socioeconómico bajo, sin embargo, gracias a las estrategias de prevención que se han aplicado desde la década de los setentas, se espera una reducción del tabaquismo entre las mujeres en edad reproductiva.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, actualmente alrededor de 60 millones de mujeres carecen de dos derechos humanos básicos: educación y salud, la mayoría de estas mujeres son habitantes de los países en vías de desarrollo como América Latina donde la baja condición social de la mujer, las diferencias de género así como la carencia de expectativas de desarrollo y la doble jornada laboral, han sido algunos de los motivos que determinaron el incremento en el número de fumadoras. Asimismo, la urbanización masiva y los cambios demográficos ocasionan que la mujer se desenvuelva en un ambiente estresante encontrando una respuesta a sus presiones en el cigarro, a través del cual expresa su inconformidad y rebeldía ante su situación social.

Aunque la participación creciente de la mujer en la actividad económica supone una mejoría en su condición social, ésta tiene un mayor desgaste físico y mental por la doble función que desempeña: productiva y reproductiva.

Por otra parte, es importante mencionar que las grandes compañías tabacaleras han volcado sus estrategias publicitarias hacia los países del tercer mundo, ante la expectativa de perder adeptos en los países desarrollados debido a las fuertes campañas anti-tabaco. En este sentido, la publicidad refuerza los estereotipos que socialmente han rodeado al fumador, con lo que el fumar adquiere un significado especial para cada individuo, esto en gran medida debido a la asociación establecida entre el consumo de tabaco y algunas situaciones personales. Un ejemplo de ello es la identificación de la fumadora con mujeres exitosas, extrovertidas, rebeldes y sexualmente atractivas.

El poder acceder a ciertos hábitos de consumo que antes le estuvieron negados, como el alcohol y el tabaco, es para la mujer un escape a sus condiciones agobiantes. Es una actividad que según la publicidad le representa “avance, progreso, libertad e igualdad”. Paradójicamente, la mujer pretende parecer más atractiva fumando, sin saber o sin querer reconocer, que el tabaco le causará, entre otros efectos, arrugas prematuras, pérdida de lozanía en la piel, aroma desagradable, manchas en dedos y dientes, además de otros problemas de salud. Paradójicamente, la mujer quiere ser libre y se convierte en esclava del cigarrillo.

En nuestro país, la mujer empezó a fumar alrededor de la década de los sesentas, aún cuando no ha alcanzado el mismo porcentaje de hombres fumadores, los datos estadísticos demuestran que cada vez hay más consumidoras de tabaco. De acuerdo con los datos de la última Encuesta Nacional de Adicciones de 2002, del total de fumadores (14 millones) más de 4 millones son mujeres. Diversos estudios realizados en población mexicana han alertado sobre el incremento del tabaquismo entre las adolescentes, el cual se reflejará a futuro en la morbilidad y mortalidad de padecimientos relacionados con esta adicción.

Es urgente evitar que más mujeres se inicien en el consumo de tabaco. De no lograrse el control del tabaquismo, sus costos sociales, en salud y calidad de vida cada vez serán mayores e impactarán de forma importante a la familia, al ambiente y a la sociedad en su conjunto.

Es necesario mejorar la calidad vida y condición social de las mujeres, para disminuir las desventajas de género, fomentar el valor de la salud y fortalecer su autoestima en todas las etapas de su vida. Asimismo, es indispensable informarle sobre los riesgos que representa el fumar como una forma de contrarrestar las campañas publicitarias de las tabacaleras. En la segunda parte de este artículo hablaremos acerca de los daños que produce el tabaco en el organismo de la mujer.